Las luchas de género en la democracia de participación: Ni una Menos

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Por María Cristina Andreu

La formación republicana en América Latina se sostiene desde la peculiaridad de nuestra experiencia de resistencia a las formas de colonialismo europeo y de enfrentamiento al capitalismo norteamericano en los dos siglos de organización independiente, a través de las construcciones colectivas y diversas que denominamos Movimientos Nacionales y Populares, Latinoamericanos de Liberación Nacional o de Luchas contra la Dependencia. Este proceso incluyó el reconocimiento de la diversidad étnica y cultural con mandato popular en territorio americano, las luchas por la justicia social de los pueblos y en forma creciente y significativa la mirada o perspectiva de género en los procesos de construcción de ciudadanía.

Gladys Tzul, joven y meritoria socióloga guatemalteca, en el reciente Congreso ALAS de San José de Costa Rica en diciembre de 2015, realizó una descripción significativa de la contribución de prácticas democráticas de los pueblos originales en el actual contexto latinoamericano. Expuso acerca de las prácticas del asambleísmo y consulta regular como modos operantes institucionalizados en la reciente Constitución de la República Boliviana. Tal vez en esta nueva ola neoliberal inaugurada en América Latina, donde las tendencias de concentración capitalista cuentan con el apoyo de círculos políticos y mayorías de audiencias, se requiera una mirada que soporte fenómenos radicalmente críticos de esta institucionalidad.

En Argentina, desde los albores de la crisis de 2001 y durante la llamada década del estado presente, se destacaron múltiples formas de atención de las diferencias institucionalizadas, a través de la concertación social y el tratamiento de los nuevos conflictos emergentes que se manifiestan a través de marchas multitudinarias, acampes y asambleas populares. La vida social las incluyó con afección positiva aunque se expresen críticas, y el componente partidocrático debió atenderlo con resultados diversos. Las llamadas redes sociales expresan también estos colectivos dado que sirven instrumentalmente a su visibilización y operación en el escenario del contexto.

El periodismo mercantilizado acuñó el término oposición social para referirse a los movimientos callejeros y asambleísticos que expresaran consignas de contenido político con muy amplio espectro de significaciones: contra los despidos en el estado y en la actividad económica privada, reclamos por anulación de programas públicos en el ámbito de la ayuda social, la salud, la educación, la tecnología; detenciones arbitrarias a líderes como la efectuada a Milagro Sala; violencia de género y acoso policial. Este transcurso de resistencia popular frente a la anulación de derechos adquiridos reconoce formas crecientes de organización movimientista con objetivos de reivindicación y empoderamiento de género, tales como:

– las marchas del 24 de Marzo por la condena a las formas dictatoriales y el apoyo a las políticas de derechos humanos muy fuertemente defendidas por las Madres y Abuelas de Plaza Mayo y diversos colectivos

– la lucha de las organizaciones de consumidores y vecinos que desde inicio del siglo activan la participación en las audiencias públicas, en las que las empresas generalmente monopólicas deben dar cuenta de sus actividades cuando estas conciernen directamente la libertad ciudadana, tales como los servicios públicos y los medios concentrados de comunicación. Hoy frente a los aumentos de los servicios públicos promovidos por la administración central, han logrado la revisión de los tarifazos aunque estos resultados no alcanzan la consideración de las micro y pequeñas empresas profundamente dañadas por la política de expansión de costos y apertura del mercado interno a la oferta globalizada

– la concurrencia femenina en todas las marchas sociales y gremiales del movimiento obrero organizado y de la economía social (paro del 29 de Abril y Marcha Federal, entre otras), en especial aquellas que se realizaron en defensa del empleo y del sostenimiento de los programas sociales

En marzo, en el Congreso de la Nación, legisladoras del espacio del FPV anunciaron el envío a debate en comisión de un Proyecto de Extensión al 50 % del cupo femenino en las listas legislativas y en las organizaciones gremiales y sociales. En la provincia de Buenos Aires, que expresa aproximadamente el 40 % de la población argentina, se acaba de aprobar la norma que institucionaliza la paridad de género en la representación provincial y municipal. Las comisiones de género de las organizaciones gremiales exigen incluir en sus organismos de conducción esta demanda.

Comenzado el otoño se asistió a la más multitudinaria marcha por los derechos civiles sociales y económicos de género que se tuviera memoria en la ciudad de Buenos Aires y tal vez en América.

La convocatoria denominada con la consigna: “Ni una Menos”, fue realizada por más de un centenar de colectivos, movimientos sociales y gremiales, y superó las 300.000 ciudadanas/os organizadas que se manifestaron en contra de la violencia de género y por los derechos sociales y económicos. Entre ellos se destacó la presencia de la Tupac Amaru que reclamaba la libertad de Milagro Sala. Se suma en forma creciente la defensa de los liderazgos femeninos no convencionales, como el de la diputada electa al ParlaSur, Milagro Sala, a la que se le desconocen sus fueros legislativos y cuya fuerza proviene de la conducción de la organización movimientista, ejemplo de construcción socio económica popular amurada en la tradición emancipadora. Su detención y privación de libertad arbitraria constituirá sin duda el primer caso de denuncia ante la CDH de la ONU sostenida contra el actual gobierno considerado misógino y racista.

Comenzada la primavera, en Rosario se celebró el 31 Encuentro Nacional de las Mujeres, que permitió la deliberación de alrededor de 69 puntos temáticos a militantes de género de todos los rincones de la matria federal. Como corolario congregó a una marcha que las organizaciones convocantes estiman en aproximadamente 100.000 mujeres y varones que acompañaron la procesión por el centro de la entrañable ciudad hasta el Monumento a la Bandera. La mayoría de las integrantes eran jóvenes, aunque la característica del E. N. M. es la construcción del hilo germinador entre las generaciones que comenzaron las luchas cívicas en los tiempos de Evita, y muestra de ello es también la presencia de niños que acompañaban a sus madres, inaugurando un estilo que preserva el cuidado y la seguridad ciudadana.

En noviembre el colectivo Ni Una Menos, convocó a la realización de la protesta desde los lugares de trabajo, con paro de tareas a todas las mujeres y varones que acompañaran en la jornada que se nombró Miércoles Negro, convocando desde las consignas de denuncia del feminicidio y la feminización de la pobreza en términos generales. El acatamiento fue general en los lugares de trabajo incluyendo el hogar como lugar del trabajo no remunerado femenino y a pesar de la inclemencia del tiempo que desgranó una lluvia demencial, se logró el objetivo de manifestar en la plaza del obelisco porteño.

El núcleo fundante de esta irreversible ruptura crítica explicita debates y fija posicionamientos a los que no es ajeno el ámbito académico, como parte del escenario en movimiento. La lucha se da en las organizaciones y se visibiliza en la participación multitudinaria en los espacios públicos. Celebramos que la organización compita con la imposición.